miércoles, 16 de abril de 2025

El lenguaje invisible.

 

Hay un lenguaje que no se escribe,
ni se habla,
ni se grita.
Es un lenguaje que vive en las manos,
en la forma en que se evita el mundo,
o se lo acaricia de lejos.

Es el idioma del alma sin filtros,
de los sentidos que perciben más de lo que pueden soportar,
de la mirada que no necesita cruzarse
para decir:
“estoy aquí, solo que a mi modo.”

No hay error en esa forma de estar.
No hay falla, ni ausencia.
Solo hay otra melodía,
otra manera de habitar el mundo,
más profunda, más intensa…
como el murmullo del mar bajo la superficie.

Y si no lo entiendes,
si no puedes traducirlo…
no lo fuerces.
Solo siéntate,
quédate cerca,
y aprende a ver con los ojos del alma.

Porque en ese silencio hay amor,
en esa distancia, hay ternura.
Y en cada gesto tímido,
late un universo que está esperando ser abrazado…
sin cambiarlo.
Solo queriéndolo,
tal como es.

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