miércoles, 16 de abril de 2025

Dentro de un universo propio


En un rincón del alma donde las palabras se pierden,
hay un susurro que nadie escucha,
un baile que no se ve.

Un hilo de luz,
una estrella que brilla sin que el cielo la reclame.
Y aún así, esa luz es más fuerte que el sol,
más real que el aire que se respira.

En los ojos de quien vive en su propio ritmo,
hay un mundo que se construye en silencio.
No es soledad, ni es vacío,
es un espacio lleno de colores que no todos saben nombrar,
de sonidos que cantan sin necesidad de oídos.

Cada gesto, un verso que nace,
cada mirada, una canción callada.
Y aunque el viento no se detenga,
aunque el mar no entienda,
el alma de quien lleva ese universo sabe bailar.

No es otro mundo,
es solo el suyo.
Y en ese mundo,
las estrellas no necesitan ser tocadas para brillar,
y las voces no necesitan ser escuchadas para ser escuchadas.

Es un espacio donde ser es suficiente,
donde cada suspiro,
cada instante de ser tú mismo,
es un acto de valentía, de belleza,
de autenticidad.

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